Cuando lo oyó, Ian se preguntó cómo era posible que no hubiera algo así en Yunnia. El día del libro, qué gran idea. Celebrar el gusto por la cultura, en vez de absurdos patriotismos o aquella consumista fiesta terrestre que tenía lugar en invierno. Claro que sí. Con lo que a él le gustaba una novela entretenida, sería todo un placer que, por una vez al año, las librerías fueran más allá de sus puertas y ocuparan las calles, exponiendo todos sus tesoros. Definitivamente, sería otra novedad más que debían incorporar a Yunnia.
Muy feliz día del libro. Y si lo disfrutáis como René, mejor que mejor :D.
